miércoles, 7 de julio de 2010

I'm back

He vuelto a la ciudad en la que eché mis años universitarios después de mucho tiempo, quizás para quedarme durante un tiempo. Dando una vuelta he recordado los momentos que he pasado en muchos de los mejores rincones de esta ciudad, todos (sin excepción) inolvidables y enriquecedores. Lo primero que hice, después de ponerme nostálgico, fue quedar con una amiga muy especial, tanto que mantuvimos una relación de un solo día dos años después de irme (no llegó a las 24 horas), en el que no llegamos, digamos, a "mayores" (no hubo ni momento ni sitio). Después de cenar con ella y volviendo a la casa, recordé aquel beso que me dio sin un "hola" previo (eso vino después) al presentarme por sorpresa en una fiesta porque suspendieron un concierto cerca del lugar. En ese momento hacía eso, dos años que no la veía, y qué mejor recibimiento que ése. Lo que me ha producido la morriña por la cual escribo estas líneas no fue esa relación, sino todo lo que conllevaba: problemas muy distintos (y livianos) a los de ahora, responsabilidades, esa sensación de "carpe diem" que nos gobierna cuando somos más jóvenes. A veces siento querer volver un poco a ese ritmo de vida algo desenfrenado y sano que llevaba con unos años menos. En esta ciudad he vivido muchas experiencias, también sexualmente hablando. Aquí conocí mejor que en ningún sitio el verbo "ligar" y por partida doble en una misma noche pero no en el mismo momento (asignatura pendiente). A veces es necesario tener derecho al "borrón y cuenta nueva" cuando la noche se te queda corta. Ha sido mucho tiempo en el que la sensación ha sido al revés, un envejecimiento social que dejaba de lado el interés por las cosas buenas que la vida te ofrece. Ahora ya sé dónde me dejé ese interés, en una caja olvidada en mi último piso de estudiante junto a preservativos y dos tangas que servían como "trofeo de guerra".

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