jueves, 31 de diciembre de 2009

Límites de la moralidad-infidelidad

Me gusta ver de cerca esa delgada línea roja que separa la vida "parental" de la "ilegalidad moral", ésa que te alerta sobre lo que está "bien" y "mal". Mucha gente ironiza el hecho de rebasarla con "echar una canita al aire" como si tuviese un efecto rejuvenecedor (¿lo tiene?). Otra llama "infidelidad" al simple hecho de poder observar esa línea justiciera, sin tocar, pero qué duda cabe que pasear junto a ella activa la adrenalina tanto como tu entrepierna. En mi caso, con pareja desde hace años, me resulta más morboso el hecho de tener "la miel en los labios", una conversación caliente que me evada de la rutina. "El adulterio es justificable: el alma necesita pocas cosas; el cuerpo muchas". Y eso que George Herbert era un sacerdote poeta.
Que cada uno elija la cercanía a la línea roja que quiera y desde el lado que quiera.

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